La Miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, Leidy Laura, afirmó que hay cifras que parecen pequeñas, pero que terminan revelando grandes problemas. En la relación entre el Estado dominicano y su diáspora, los diez dólares son un buen ejemplo.
«Durante años, miles de dominicanos residentes en el exterior vimos incluidos en nuestros boletos aéreos los US$10 correspondientes a la Tarjeta de Turista, aun cuando, por nuestra condición de ciudadanos dominicanos, estábamos exentos de ese pago. La solución ofrecida fue solicitar un reembolso. En teoría, sencillo. En la práctica, muchos dominicanos nunca recuperaron ese dinero. Yo misma lo he solicitado sin lograr recibirlo», expresó.
Asimismo afirmó, que durante una de sus visitas a la comunidad dominicana en Nueva York, el presidente Luis Abinader abordó este reclamo en el United Palace y reconoció que esos diez dólares no debían aplicarse a los dominicanos. Aquel planteamiento fue recibido como un compromiso con una diáspora que durante años reclamaba un trato más justo. Sin embargo, la realidad demuestra que todavía existen ciudadanos que han tenido que perseguir un reembolso por un cobro que no les correspondía asumir.
«Ahora se plantea un nuevo aumento de US$10 a la tasa de salida, elevándola de US$20 a US$30. Según estimaciones publicadas, esta medida podría generar entre RD$7,000 y RD$8,000 millones adicionales», sostuvo la dirigente política.
Manifestó, que ahora la discusión no debe reducirse a diez dólares. Debe ser sobre principios.
«La diáspora aporta, invierte, consume y mantiene un vínculo permanente con su país. Antes de pedirle nuevamente un esfuerzo económico, el Estado debe preguntarse si está ofreciendo servicios eficientes, transparentes y justos», aseguró Laura.
Los diez de antes nos dejaron una lección: cuando el ciudadano tiene que perseguir al Estado para recuperar lo que legítimamente le corresponde, algo debe cambiar.
Los diez de ahora nos obligan a preguntar: ¿estamos construyendo una política fiscal justa o haciendo más costoso el vínculo con nuestra propia nación?
Porque, al final, no son solo diez dólares.
Es la forma en que el Estado decide tratar a sus ciudadanos.




